Los alimentos frescos como el pollo, la carne, el pescado, los huevos,… son mucho más sabrosos y nutritivos y por ello son los protagonistas principales de tus mejores recetas. Pero es importante garantizar una buena conservación.
Los alimentos se estropean por la acción de microorganismos, que se multiplican muy rápidamente a temperatura ambiente. El frío no los destruye pero hace más lento su desarrollo, por ello es importante saber cómo conservar tus alimentos frescos como la carne de pollo, en el frigorífico o el congelador. Sigue estos sencillos consejos, podrás disfrutarlos por más tiempo y evitar riesgos para tu salud.
Conservación de la carne de pollo:
En el frigorífico
La carne de pollo fresca debe refrigerarse inmediatamente después de la compra, a una temperatura entre 0ºC y 4ºC, evitando que se pierda la cadena de frío. Puede conservarse en estas condiciones durante 1 o 2 días y según la fecha de caducidad del envase.
Debes colocar la carne en la parte más fría del refrigerador, generalmente el estante inferior.
Si se compra envasado en bandejas, se debe respetar la fecha de caducidad indicada en en envase.
Si no se compra envasado en bandejas, se debe consumir lo antes posible. Y para evitar que gotee sobre los alimentos, siempre en recipientes herméticos o bolsas de plástico para evitar la contaminación cruzada y la proliferación de bacterias.
Conservación de otro alimentos frescos:
Conservación del pescado El pescado fresco es muy perecedero y debe refrigerarse rápidamente y bien envuelto a una temperatura de 0ºC y 4ºC. Es un producto muy perecedero, debe consumirse en un plazo de un día, a lo sumo dos.
Huevos: Guarda los huevos en su envase original en el refrigerador, sin lavarlos. Pueden conservarse en la nevera durante semanas.
Frutas y verduras: Lava las frutas y verduras antes de guardarlas. Guarda las frutas y verduras en cajones separados del refrigerador para mantener la humedad. Algunas frutas y verduras, como los plátanos, los tomates y las patatas, se conservan mejor a temperatura ambiente.
Lácteos: Guarda los lácteos en la parte más fría del refrigerador, a una temperatura entre 2ºC y 4ºC. Utiliza recipientes herméticos para evitar que los lácteos absorban olores de otros alimentos. No dejes los lácteos a temperatura ambiente durante más de dos horas.
De forma general,
- No sobrecargues el frigorífico ni el congelador, los alimentos deben estar bien separados para no dificultar la circulación del aire frío.
- Limpia mensualmente el frigorífico para evitar olores, moho y acumulación de bacterias. Para ello debes vaciarlo y retirar todos los elementos extraíbles. Lava las piezas con agua y jabón, seca y vuelve a colocar reorganizando los alimentos que estaban en buen estado. Tira los productos que estén estropeados o caducados.
- Es importante mantener la higiene a la hora de manipular alimentos, lavarse la manos y limpiar las superficies de la cocina, evitando la contaminación cruzada.
Sigue estos consejos y podrás disfrutar de tus alimentos frescos de forma segura, preservando su calidad.