El pollo es uno de los ingredientes más versátiles y populares en la cocina, ya que es una proteína económica, muy accesible y muy fácil de combinar con otros alimentos. Sin embargo, muchas personas aún cometen algunos errores comunes al prepararlo, con lo que puede acabar resultando seco, duro o poco sabroso.
Aquí dejamos algunos errores más comunes al cocinar pollo y consejos prácticos para evitarlos.
No descongelar adecuadamente:
Uno de los errores más frecuentes es cocinar un pollo que no está totalmente descongelado o que se ha descongelado incorrectamente. Cocinar pollo congelado puede resultar una cocción desigual, dejando partes crudas y otras sobrecocidas. Para evitar esto planifica con antelación y descongela en el refrigerador o bien utiliza la función de descongelación del microondas. Recuerda que descongelar a temperatura ambiente puede hacer que proliferen bacterias.
No sazonar o marinar el pollo:
Muchas personas se olvidan de sazonar adecuadamente el pollo con sal, pimienta y otros condimentos. Esto hace que el plato resulte insípido. Es importante salar el pollo al menos 30 minutos antes de cocinar para que la sal penetre bien en la carne. Otro paso esencial es marinar el pollo con aceite, jugo de limón o vinagre, hierbas y especias… no sólo realzará su sabor sino que lo mantedrá jugoso.
Cocinar demasiado (o demasiado poco):
Quizás el error mas común es dejar el pollo en el fuego demasiado tiempo, lo que hace que se seque y pierda su jugosidad, o por el contrario, servirlo sin que esté completamente cocinado. Es importante controlar cuidadosamente el tiempo de cocción y utilizar un termómetro de cocina para asegurarse de que el pollo alcance una temperatura interna de 75ºC, que es la temperatura mínima segura para eliminar bacterias como la salmonela. Adivinar el punto de cocción por el aspecto podría resultar peligroso.
Cocinar a temperatura muy alta y mucha cantidad a la vez:
Asar o freír el pollo a una temperatura demasiado elevada puede quemar el exterior antes de que el interior esté cocido por completo. Lo ideal es mantener una temperatura moderada y cocinar el pollo de forma lenta y controlada. En la sartén y en la cazuela debemos dejar espacio suficiente y no apilar los trozos de pollo para que se dore adecuadamente.
No dejar que el pollo repose:
Después de cocinarlo, es importante dejar que el pollo repose durante unos minutos antes de cortarlo o servir. Esto permite que los jugos se distribuyan uniformente por toda la pieza. Con 5 o 10 minutos sería suficiente y resultaría un pollo más jugoso y tierno.
Siguiendo estos sencillos consejos, podrás evitar los errores más comunes y disfrutar de un pollo jugoso, sabroso y perfectamente cocido.